3+1 razones por las que tienes que ver Köln 75
Me gusta el cine. Y como, además, también me gusta el jazz, la meditación y los años 70, Köln 75 tenía todo para interesarme. No me ha defraudado: es entretenida y muy jazzera.
Pero, además, encontré en ella algo que compartir con esta comunidad de amigos y amigas que tienen en la venta, el liderazgo o el emprendimiento su profesión y su pasión.
Aquí van tres razones más una para verla. Tres son universales y la cuarta es especial para vosotros.
1.- Cine
Si el buen cine es el que te mantiene en tensión y disfrutando, el que te impide parpadear para no perder ni un fotograma, y el que te pasea por un agitado rio de emociones, Köln 75 es buen cine.
Ido Fluk retrata con eficacia la Alemania de los años 70. Desde el conflicto generacional y político hasta los objetos de oficina y las carreteras, todo juega un papel en la creación de un universo del que no podemos ni queremos escapar.
Utiliza recursos heterodoxos, como actores que miran a la cámara y dan explicaciones teóricas o escriben secretos en el aire. Son pecados narrativos que irritan a los críticos pero que este caso me divierten. Estan usados con humor e ironía y, lejos de resultar pretenciosos, mantienen una cierta sorpresa continua que le viene bien a la comedia.
Mala Emde hace una interpretación brillante, seductora y llena de energía de Vera Brandes, la protagonista en cuyo testimonio real se inspira la cinta.
Junto a Vera se despliega una serie de personajes odiosos, entrañables o patéticos, y sin embargo reales… o quizá precisamente porque son reales pueden llegar a ser tan odiosos, tan entrañables, tan patéticos.
Entre ellos, uno de los mejores músicos de jazz del siglo XX, Keith Jarrett.
2. – Jazz
No es una película musical, pero se respira jazz todo el tiempo. Los fanáticos de este género disfrutamos de ese homenaje a la improvisación, la libertad creativa y la experimentación. Una heladería convertida en club de jazz, una consulta de dentista convertida en agencia artística clandestina, un teatro de la ópera y un piano de ensayo medio roto dedicados por primera vez a la improvisación… todo habla de jazz.
Con el periodista que va abriendo puertas en el auditorio de Zurich para mostrarnos la evolución del jazz desde la big band hasta las improvisaciones en solo de Keith Jarret, se aprende algo sobre la historia de esta música y su búsqueda de la libertad mejor que en cualquier larguísimo documental o lección magistral.
Keith Jarret sentado en silencio ante un piano, a punto de dar el salto al vacío y empezar a improvisar una música que no haya existido nunca antes y que no volverá a existir después, es la mejor imagen del misterio del jazz. Pero también de cualquier proceso creativo. Incluido el tuyo.
– ¿Nunca tienes miedo al fracaso? Le pregunta el periodista.
– Cada noche, contesta Jarrett.
3.- Meditación
La peculiar forma de entender la música de Jarrett, libre de referencias, de cuadrículas y de límites, no puede separarse de su búsqueda espiritual. Probablemente, ninguna forma de entender el jazz, o quizá la escucha en general, pueda separarse totalmente de la actitud meditativa.
Hay un momento en que el extraño viaje en coche por las carreteras de Zurich a Colonia se ve interrumpido bruscamente y un trío de personajes caminan somnolientos por un campo. El periodista quiere seguir haciendo preguntas. El maestro le dice: “hazme un favor, cállate. Solo escucha”. Los personajes escuchan el silencio, el espectador escucha el silencio, y el silencio, con sus aves al amanecer y sus cencerros lejanos, se va transformando en un crescendo armonioso que ocupa toda nuestra capacidad de atención.
Ese pasaje es una introducción a la práctica contemplativa casi tan inspiradora como una lección de yoga o mindfulness. Si consigues pillarlo, te sentará bien como invitación a parar un momento la conversación mental y concederte unos segundos de silencio.
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Pero si estas tres razones fueran insuficientes, o si tus preferencias estéticas van por otros caminos, aquí tienes la cuarta razón, por la que si tienes un trabajo comercial tienes que ver esta película. La cuarta razón, probablemente la más potente, se llama Vera Brandes.
4.- Vera Brandes
La agente de artistas adolescente que os enamorará tiene casi todas las claves del éxito de una persona vendedora o emprendedora. Aquí van algunas.
Determinación
Dicen los que alcanzan sus objetivos que solo hay un método: enfocarse y descartar todo lo que no conduce al logro. Es fácil de decir, pero a veces necesitamos ejemplos reales para comprobar que es posible. Vera es un buen ejemplo. En una década y en una edad trepidente, y sin dejar de vivir una vida intensa, nada consigue distraerla.
La determinación viene de una motivación feroz. Sabe muy bien lo que quiere, y no contempla ni por un momento la posibilidad de aceptar otro resultado.
La automotivación viene de la rebeldía. El status quo no es opción. La loba del jazz no considera la posibilidad de convertirse en dentista.
Perseverancia
Desde el principio, como en todo negocio, hay muchas puertas que se cierran. Es parte del proceso. Tras cada “no”, una nueva llamada. Volver a intentarlo, de otra manera. Así es como funciona la venta: con disciplina, con aprendizaje continuo, y sacando energía de una potente automotivación intrínseca.
Igual que sin duda te ha pasado alguna vez, llega un momento en la historia en que todo parece fallar. El universo parece estar diciendo que ha llegado el momento de rendirse. Sin embargo, mietras queden unas horas, siempre hay siempre una opción que probar. Una nueva llamada, un nuevo contacto, un nuevo piano. Hasta el éxito, sin escuchar a los agoreros. Ni a los dentistas.
Aprendizaje continuo
Sin duda te reconocerás cuando veas a Vera preparando sus llamadas en los primeros pasos de su actividad. Ensayando ante el espejo su apertura, haciendo un guión para su conversación, inventando su título, buscando su voz, luchando contra su propia inseguridad…. Todos lo hicimos. Pero el aprendizaje continua también en una fase avanzada, por ejemplo descubriendo con horror que no sabíamos lo que era un Bössendorfer Imperial.
Coraje
Una de las funciones más difíciles del liderazgo es la de asumir riesgos. Lo correcto sería valorar escenarios, tener muy claro qué estamos obligados a proteger y a qué estamos aspirando, y tomar una decisión… pero hay que hacerlo rápido. Cualquiera puede tomar una buena decisión si tiene todo el tiempo y todos los datos necesarios. Cuando no los tenemos, hace falta coraje para decidir en base a una visión incompleta, y responsabilidad para asumir las consecuencias de un posible fracaso en primera persona. En su apresurada entrevista con el director de la Opera, Vera quema sus naves y quedan escritos los siguientes capítulos de la historia y de su vida.
Inteligencia emocional
La conversación final entre Brandes y Jarrett es puro spin selling en el pasillo, adornado con puñetazos a la puerta. Si sale bien, es porque ha entendido el alma del otro y dónde está el dolor y, de una forma constructiva y a la vez despiadada, toca el nervio sensible. El punto exacto. “Te estoy dando una oportunidad”.
En medio del drama, ver dónde está el acuerdo de doble ganador. ¿No es eso lo que intentamos?
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Koln 1975: una película muy disfrutable, un documento sobre la historia del jazz, y una buena inspiración para vendedores y emprendedores.
Porque sin una cierta chispa de rebeldía no hay jazz, ni ventas, ni emprendimiento. Pero sin disciplina, aprendizaje continuo y perseverancia, tampoco.
Y ahora, al cine. A disfrutar